Cuando la escucho me transporta a esos lugares especiales que sólo yo conozco y que he construido en mi corazón.
Llegó a este lugar especial volando como un hada y luego camino hacia la campiña sintiendo una sueva hierba que acaricia mis pies. La brisa es fresca y me toca delicadamente el rostro y todo mi cuerpo. A lo lejos he creado un árbol japonés de cerezos en flor, en este lugar siempre está florecido y la brisa hace volar sus hermosas flores y las veo danzar sobre el viento.
Llegó a mi cabaña y desde allí puedo descansar en una mecedora y contemplar el lago, el bosque y las montañas de fondo.
Y sólo allí puedo volver a dormir.
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