Estuve con Hernán y Alejandro en el planetario, hace mucho queríamos ir y el sábado nos decidimos y fuimos. La cuenta de servicios públicos nos abrió las puertas al Planetario y me sorprendió gratamente cada experiencia vivida allí junto a mis dos amores.
Allí se vive una fiesta continua de conocimiento sobre el cosmos y me encanta haberla descubierto. Mi objetivo era estar en el domo pero antes pudimos dar un tour conociendo sobre los planetas, el sol, como se forman las montañas y lo mejor como se educa a un niño. Alejandro pasó a ser el centro de atención del guía que confiaba en que mi niño le respondiera sus preguntas... le dije que tenía dos años y medio y el guía me respondió sabiamente que había que confiar y que los niños están constantemente absorbiendo información y ellos saben como responder. La lección aprendida, darle más autonomía a los hijos y evitar responder por ellos.
Luego ingresamos a ver la pelicula del domo... sobre las colisiones cósmicas y el regreso a la Luna, fue impresionante sentir por un momento que eres un astronauta y que eres tan pequeño y a la vez tan grande... Sentí por un momento que esas sillas se movían. Las colisiones como los golpes en la vida los puedes esquivar, evitar, pero si te tocan puede suceder que te cambian para bien o para mal depende de lo preparado que estés.
Alejandro estuvo concentrado hasta que se durmió pero bueno ya había visto lo más interesante y con la luna se pegó una roncada hasta que salimos y nos preguntó si ya habíamos llegado... a donde? no sé
NO SE QUEDEN sin conocer y disfrutar el planetario es un lugar para reencontrarse con ese pequeño científico que algunos llevamos dentro.